Había una vez una ciudad en medio de las montañas con un problema grande de infraestructura. Pero muy grande.

Toda la ciudad estaba plagada de baches. Al principio muchos se quejaban. Pero como cada vez había más, empezo a verse como normal. Cada vez menos gente se quejaba. Poco a poco todos se acostumbraron a vivir en la decadencia. Al fin al cabo, hace años que para ellos era normal. Al visitante, que pasaba por otros pueblos y ciudades les parecía irracional la falta de mantemiento. Pero si lo decían, un agresivo "que sabé vó" cortaba toda sugerencia. Los viajeros habituales miraban a los locales, mientras pensaban "no pueden ser tan ignorantes y vivir así". Y los locales miraban al extranjero pensando, o en elgunos caso gritándoles "que giles que son que gastan en infraestructura".

Esta ciudad, por la geografía del lugar, fue diagramada de la siguiente manera: en el este vivían la personas. En el oeste estaba todo el comercio y la producción. Sólo una calle comunicaba ambos sectores.

Un día, la infraestructura que no se ve, la que va bajo tierra dijo basta. Se produjo un socavón y apareció un bache gigante en la calle que comunicaba los dos sectores principales de la ciudad.

Era tan grande que hasta a los habitantes del lugar les parecía demasiado.

El bache tenía casi 100 metros de largo, Pero no había otra forma de ir a trabajar y proveerse que pasar por el bache. Veinte minutos podías demorar en pasar el accidente geográfico. A paso de hombre para no destruir los vehículos.

Poco a poco surgieron un montón de novedades en torno al nuevo centro de actividad de la ciudad.

Podías esperar tanto tiempo para pasar, que pronto aparecieron marabuntas de vendedores informales de sanguches, gaseosas, etc.

Los autos se rompían y quedaban varados días hasta que un grúa los podía ir a rescatar. Aparecieron manadas de trapitos que "cuidaban" el auto para que no le pase nada.

Finalmente aparecieron los pesados, que regenteaban o les cobraban a los dos que mencionamos antes para poder "trabajar" tranquilos y que no les pase nada.

Los frentistas, ni siquiera podían salir de su casa. Y como tenían apostados tanta gente en su puerta, las 24 horas del día, que aprendieron cuántos eran en ese domicilio, a que hora salían, si se iban de vacaciones, etc ... pronto fueron víctimas de todo tipo de delitos. Sabían exactamente en que momento estaban más vulnerables. Termiraron malvendiento o abandonando sus propiedades. Al toque fueron usurpadas: eran lo que necesitaban los delincuentes para estar más cerca de su lugar de "trabajo".

Por otro lado, en el oeste, donde se concentraba la producción y el comercio los efectos fueron tremendos. No llegaban las materias primas, no tenían el flujo necesario de personas para comerciar. Se afectó la producción por la asistencia irregular de personal.

Algunos se pusieron a pensar: "pero ... en el pueblo vecino no hay estos problemas ... y si nos vamos ahí?". Otros se acostumbraron a producir y vender menos productos y con mala calidad. Finalmente al producir menos y el mismo costro estructural, y también tener menos competencia por el éxodo de los primeros, terminó con una suba de precios.

Tal fue el desajuste, que hasta el intendente dijo "esto fue demasiado lejos, tenemos que reparar el bache y tratar de recuperar lo que perdimos".

Sin embargo, al consultar a sus asesores, reparó en otros puntos.

Primero, se fueron los que más aportaban. No hay guita para reparar. Y los que quedaron no aportan. Unos por delincuentes o informales, otros porque se quedaron sin trabajo por el éxodo de la producción y comercio. Los que quedaron, producen tan poco que no alcanza. Y encima necesitan mucha menos gente que antes. La desocupación se acelera día a día, y las remuneraciones pierden valor rápidamente. Por otro lado, los que quedaron, no ven el porqué aportar: todo está destruído y son víctimas de cualquier cosa. Evaden todo lo que pueden.

Segundo, se vienen las elecciones. Es tanta la gente que vive de la decadencia que produce el bache, que tuercen la elección si se enojan porque le sacamos el medio de "trabajo".

Finalmente el temor electoral fue el que mandó. No se hizo nada. El intendente obtuvo su reelección. Viendo el resultado, generaron nuevos baches gigantes, ampliando de esta manera su base de electores.

Las conclusiones:

1) Hay gente, mucha, que vive de la decadencia, de recesión.

2) Nunca se debe dejar que los anteriores lleguen a formar masa crítica. Luego es muy complejo volver a ser un lugar pujante. Es como a la noche reunamos cuatro lobos y una gallina para votar cuál (quién) es la cena.

3) Los problemas hay que solucionarlos lo antes posible. No hay que dejar que se agranden y tomen vida propia.

4) Asumí que se vas a criticar la existencia y consecuencias del bache, vas a tener un ejército, que vive de él, te va a agredir.

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El concepto lo escuché por partes en la radio. Honestamente, no alcancé a escuchar quién era entrevistado. Pero sobre el final aclaró que tampoco era su desarrollo. Esto se puede considerar una adaptación argentinizada de un cuentito de auto anónimo.

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