Este es un ejemplo de vendedor puro, sacrificado, perseverante. De los que vale la pena tener y conservar a toda costa. Aunque sea como asesor y formador de nuevas generaciones de equipos de venta.

El texto fue sacado de Facebook y replico acá con la venia de su autor. Es largo, pero si vendes, o intentas hacerlo, vale totalmente el tiempo que inviertas en leerlo.

Al final, los links del caso.

 

 

______

En mis comienzos en la Compañía, la cartera de clientes compradores era muy exigua. No éramos los líderes así que cada cliente a conquistar, era oro en polvo.


Muchos clientes nos decían que tenían mala o pobre atención de otras empresas  y podrían dejar de comprar esos productos si las compañías mostraran más interés en ellos.


En los puntos de ventas de horario nocturno, había muchos de ellos. Con esa premisa, me lancé a la búsqueda de potenciales clientes en horarios nocturnos en un mundo MUY especial…


Buscando clientes entre bailarinas, noctámbulos y gente alegre...


Corrían los 80s. En esos tiempos, había muchos negocios que a sus dueños se los encontraba en horarios nocturnos o directamente abrían al final de la tarde. En ese rubro había bares, restaurantes, confiterías bailables, night clubs, cabarets, bailantas y whiskerías, antes así llamadas. Mucho más adelante, en los 2000, cuando fui Gerente de Quilmes en Buenos Aires, en una apuesta que ideamos junto a mi equipo - hoy es un hecho (BDR - Representante de Desarrollo Empresarial)-, elegimos un par de vendedores con un determinado perfil, a los que llamábamos Refrigerados TOP y salían a visitar a clientes de Palermo, Las Cañitas, Recoleta, a partir de las 18 horas.


Volviendo a mis principios, los comercios ´de la noche´, en aguas gaseosas, trabajaban todos con Coca Cola y Seven Up (que no era de Pepsi todavía). Por varios motivos: costumbre: porque nadie de la competencia los visitaba o directamente compraban en mayoristas y/o supermercados y lo común era llevar las marcas líderes. Para intentar cambiar esa ecuación, armé un circuito de todos esos rubros que no atendíamos de día y empecé a visitarlos. Un fletero que iba en su camión (car service) con un mix de productos y yo, sin ayudante, por lo cual muchas veces tuve que bajar cajones también cuando estábamos atrasados ya que generalmente, los envases,  generalmente sucios, estaban en los fondos de los comercios  y además había que separar las botellas que no correspondían a nuestros productos. Época de botellas de vidrio y cajones mayormente de madera.


Empezábamos a las 18 horas y terminábamos a las 6 de la mañana del otro día! Mientras el fletero esperaba afuera, yo intentaba convencer al cliente y sí tenía suerte, le entregábamos las bebidas en el momento; los envases lo facilitábamos en comodato y cobrábamos. En muchos casos era “boleta contra boleta”, un crédito por 7 días. Muy duro al principio, no había motivos para esos clientes en cambiar Coca Cola por Pepsi cuando no tenían problemas. Repetían incansablemente: “la gente pide Coca”.


Incluso, había que ´luchar´ con el popular y discutido clisé que el fernet no es lo mismo con Pepsi. Para frustrar a lo que piensan así, hace no mucho tiempo, en Rosario, logramos que uno de los boliches para jóvenes más importante del momento, comprara Pepsi.  La servía en vasos, desde una jarra transparente. Le ofrecí una estrategia para que se quede tranquilo, que no fallaba porque casi nadie puede diferenciar las marcas tomando a “ciegas”. En la barra del mostrador, al lado del fernet, tenía siempre un par de botellas de Coca Cola bien a la vista. Cuando alguien pedía “fernet con Coca” y se la servían de la jarra, la tomaba tranquilo porque inconscientemente al ver las botellas de Coca Cola ahí, creía que tomaba esta bebida. Nunca tuvo quejas, y era de los principales consumidores de nuestra Pepsi Cola.


Volviendo a la visita de clientes en el “Nocturno”, de a poco fuimos armando una interesante cantidad de visitas positivas. El mundo de la noche es muy particular, apasionante, intrigante. En esos tiempos, además, tranquilo, sin la violencia actual. Me divertí mucho trabajando en esas visitas. Nuestro primer cliente era un pequeño bar en el centro de la ciudad y finalizaba la jornada a las 5 o 6 de la mañana en el cabaret “Telarañas” de Ovidio Lagos y Rivadavia, Barrio Pichincha. Esta zona tenía muchos negocios que vendían bebidas y alimentos ya que la estación de trenes, cuando los ferrocarriles no habían sido diezmados, era muy concurrida con personas que llegaban de todo el país.


El tren que iba a Buenos Aires y venía del Norte, paraba Rosario y los pasajeros bajaban como malones y arrasaban con lo que había. Las ventas eran espectaculares. Otro de nuestros clientes era el mítico Hotel Ideal, sobreviviente de la época de la “Chicago argentina” ya que en esos años Rosario se había ganado ese apodo por la presencia de la mafia siciliana en los años treinta comandada por Chico Grande y Chicho Chico. Otra versión dice que fue por su potente industria frigorífica y se la equiparó la ciudad yanqui.


Volviendo al hotel Ideal, al que logramos convertir como cliente, en los años 30, este hotel era una “casa de tolerancia –prostíbulo- y servía al mismo tiempo de local y domicilio para las mujeres que allí trabajaban (prostitutas y personal doméstico). Se llamaba El Paraíso pero se lo conocía como Madame Safó
Recuerdo además que en Callao y Rivadavia, frente a la estación, estaba el bar Diego de Rojas. Tenía un cartel acrílico interno que cada vez que iba, lo miraba como si fuera la Gioconda. Cuando cerró, me llevé el cartel y el calendario como recuerdo, eran unas reliquias. Mi idea siempre fue armar un museo de Pepsi en la empresa y después de Quilmes, pero mi iniciativa nunca fue tenida en cuenta. Una lástima, porque tenía armado la manera de recolectar los elementos.


Uno de los lugares más divertidos era “Brasilia” en San Martin 430, un cabaret muy concurrido por los marineros que constantemente llegan al puerto de Rosario. Allí, por ejemplo puede presenciar varias veces el típico del baile griego, el cual al acercarse el momento del fin del baile, empiezan a arrojar los platos al suelo hacia el centro de la ronda, como muestra de alegría y hermandad de todos los que están bailando. En una oportunidad, el dueño me dio algunos platos y me dejó que yo también rompa platos en medio de los griegos, muchos borrachos, abrazados a algunas mujeres del lugar.


En el cabaret Telarañas me esperaba el encargado, Santiago, un señor muy avejentado, con la camisa abierta que dejaba ver una desprolija cicatriz que cruzaba lateralmente todo su pecho. “Por una guaina” me dijo una vez, al darse cuenta que estaba mirando el costurón en su cuerpo. Cuando el fletero iba  a revisar los cajones vacíos, Santiago me hacía sentar en el depósito, para tomar unos mates. Y me contaba anécdotas, tan expresivas, como si fuera un guionista de cine. Pero las que siempre repetía, olvidando que ya me las sabía de memoria, eran las de Rita La Salvaje, ya que decía haber trabajado en Teatro Casino de Pichincha y el Rendez Vous, en el bajo de Rosario. (*)


En otra noche de visitas,  llegué a un bar concurrido por miembros de lo que hoy llamamos LGBT. En Rosario, el primero de este tipo, toda una novedad (en ese momento, calle 3 de Febrero antes de llegar a Corrientes). Creo se llamaba Inicio. Serían las 3 de la madrugada aproximadamente. Conocía al dueño que tenía una parrilla en la zona oeste de la ciudad y trabajaba nuestros productos. Mientras el fletero llevaba el pedido al depósito, me senté a la barra, confeccionaba la factura y recuerdo en esa oportunidad, comía un sándwich que me había ofrecido el encargado. Al lado mío, una pareja intercambiaba comentarios conmigo, me preguntaban sobre el trabajo, cual era mi puesto, sobre la empresa…


En un momento, se apaga la música, se prenden las luces y entra la policía como en las mejores películas de Broadway. El negocio sufría periódicamente denuncias de los vecinos por ruidos molestos aunque en realidad, el verdadero motivo era que por lo retrogrado de nuestra sociedad, no agradaba la presencia de los concurrentes. Hace poco habíamos recuperado la democracia y todavía perduraban los resabios autoritarios de la Dictadura Militar
Los policías comenzaron a sacar a todos los presentes para llevarlos a la seccional. Me quedé en la barra del mostrador observando hasta que llegó un agente policial y se llevaron a la pareja sentada a mi lado. Luego me tomó del brazo. “No!” le digo, “no estoy con ellos, soy supervisor de Pepsi, estoy trabajando” pero me pegó un bastonazo en el hombro y a los empujones, me llevó hasta la puerta gritando; “que Pepsi ni la mierda, caminá que te ´parto´ la cabeza”!. No tuve otra opción que salir, con el talonario de factura en una mano y un pedazo del sándwich en la otra jajaja!


La cuestión, que golpeado y abatido, caminé en medio del grupo de concurrentes a la confitería (la dependencia policial estaba a cuadra cuadras), en medio de insultos por la situación pero también riéndonos! No había celulares todavía así que no podía llamar a nadie de mi familia o de la empresa para comentarles la situación. A medida que íbamos andando, en fila, hacia la comisaria, muchos transeúntes y personas desde los autos, típico de nuestra atrasada sociedad, insultaban y gritaban al grupo, de donde, muchos respondían de tal manera que se asemejaba a un duelo de hinchadas en una cancha de futbol.


Mientras tanto, el fletero que había intentado interceder sin suerte, se adelantó al grupo, llegó antes a la seccional y habló con el comisario. Cuando llegamos y nos fueron acomodando al fondo, a las dos horas me llaman y me dejan ir!! “No hay nada que no se pueda solucionar con unos cajones sin cargo de bebidas” me dijo mi compañero fletero. Recuerdo que cuando me vinieron a buscar, le dije al sumariante “estas personas no hacen nada malo, solo se divierten”  y me contestó “rajá de acá antes que me arrepienta”. Pero lo que más lamenté fue que debido a la hora que me dejaron libre, seis de la mañana aproximadamente, no pudimos seguir con la ruta y dejamos de atender a varios clientes.


Puedo contar decenas de anécdotas más que reforzaron el valor de haber conseguido con mucho esfuerzo, sacrificio y horas de sueño, clientes para la empresa. Pero también, haber conocido un mundo distinto que en su momento fue esplendoroso y del cual, aprendí y conocí  muchos personajes de ´la noche´


Actualmente, por la inacción, irresponsabilidad y complicidad de los dirigentes políticos de los últimos 30 años, mi querida Rosario sangra, no están más los Chicos –unos bebes al lado de los actuales-, y la noche se convirtió en una boca de lobo. Dios quiera que alguna vez, recuperemos la paz y tranquilidad que nos merecemos


(*) Rita La Salvaje era una mujer que cautivó al público de todo el interior del país y muy especialmente al de Rosario con sus famosos striptease, se desnudaba totalmente a la vista del público. Fue una fuerte integrante del Olimpo de las leyendas urbanas.  Ahora no sería novedoso pero en esos tiempos, toda una adelantada, la “sociedad” se horrorizaba!


En una oportunidad, en un lugar llamado "Bambú India", Astor Piazzola fue a verla atraído por su fama y tocó para ella "Adiós Nonino".
“En sus shows había dos números que hacían delirar al público. Uno se llamaba el caramelito: Primero de una canastita comenzaba a tirar caramelos a los presentes “así endulzamos un poco  Se colocaba un caramelo entre sus pechos y otro ´ahí abajo, colgando de una tirita´ y preguntaba quien se anima a sacarlo. Se arrodillaban y trataban de arrancarlo con la boca. Nunca la lastimaron ni la tocaban. Solo le sacaban el caramelo, lo pelaban y se lo comían. El otro sketch fue el ventilador humano. Consistía en cubrir un pezón con tiritas de los colores de Rosario Central, y el otro con tiritas de los colores de Newell’s Old Boys. Movía los pechos uno para cada lado haciendo girar los flecos colgados. El que primero paraba de girar era el equipo perdedor

 

____

Roberto Benedetto.

https://www.facebook.com/roberbenedetto/posts/pfbid0mdBBt1j885p5gCxi4qDApB8pp4R9mWFp6WEXgcwpsZrDqozFyKWtD9nvUeQhiCTvl?comment_id=350985701252155&reply_comment_id=1829786494183977&notif_id=1711846183841739&notif_t=comment_mention&ref=notif

Pin It
Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado