PADRE DE DEMETRIO POLIORCETES
Antígono Monoftalmo era un hombre excepcionalmente grande. Su hijo Demetrio era descrito como de "estatura heroica", lo que significa sin duda que era alto, pero Antígono era más alto incluso que Demetrio y era grande y, además, a una edad muy avanzada, tuvo problemas de movilidad, debido a su gran tamaño y peso.
Este hombre enorme se hizo aún más formidable en apariencia por el hecho de que era tuerto, habiendo perdido un ojo en batalla, posiblemente durante el asedio de Perinto en 340 a. C. (cuando Filipo de Macedonia intentaba conquistar la ciudad).
Para sus soldados, la estatura y el rostro marcado de Antígono debió haber sido impresionante, y él evidentemente entendía los beneficios psicológicos de esto, porque tenía el hábito, mientras estaba en campaña, de hacer bromas y reírse con una voz resonante para infundir confianza en sus hombres.
Un rasgo atractivo del carácter de Antígono es que era un hombre de familia. Se casó con su esposa, Estratónice, cuando tenía unos cuarenta años, y permaneció casado con ella por el resto de su vida, hasta donde sabemos, nunca tuvo relaciones con otras mujeres, en fuerte contradicción con muchos de sus contemporáneos.
Como dinasta y rey, favoreció a varios sobrinos y a su medio hermano Marsias. Crió a su hijo menor, Filipo, con cuidado y rigor. En particular, había una devoción genuina entre Antígono y su hijo Demetrio, que parece haber servido de modelo en su familia en generaciones posteriores.
Plutarco informa que había tal confianza entre padre e hijo que Demetrio podía acceder libremente a Antígono incluso con las armas en la mano, y que Antígono estaba tan orgulloso de esta confianza (inusual entre los poderosos de su época) que llamó la atención de ciertos embajadores de otras dinastías rivales, considerándola como uno de los pilares más seguros de su poder.
Plutarco registra más anécdotas que indican el afecto entre Antígono y Demetrio. Aunque el propio Antígono desaprobaba la afición con "el vino, las mujeres y el canto" de Demetrio toleraba la debilidad de este para estas actividades: cuando Demetrio lo saludó una vez con un abrazo especialmente afectuoso, Antigonos se rió y dijo: "Uno pensaría que estás besando a Lamia", (la amante de Demetrio); en otra ocasión cuando Demetrio excusó su ausencia en tareas de gobierno, por causa de una enfermedad, y Antigonos bromeó,..” Esto es lo oí, ¿pero lo cogiste de Tasos o de Quíos?" ( islas famosas por sus vinos)
Estas anécdotas también ilustran otro rasgo que debió haber ayudado a Antígono a ganar amigos e inspirar lealtad en sus subordinados, a saber, su sentido del humor.
Plutarco, especialmente, registra una serie de excelentes ocurrencias de Antígono, que además de un buen sentido del humor, muestran un buen grado de liderazgo y cultura. Antígono podía recordar y adaptar al improviso un verso de Eurípides , y así, se burló de un joven alumno del retórico/historiador Anaxímenes por su falta de conocimiento del tema sobre el que se había atrevido a dar un discurso.
Incluso podía bromear sobre su deformidad, remarcando cuando recibía un despacho escrito en letras particularmente grandes, "Hasta un ciego puede leer esto", aunque por lo demás era bastante sensible sobre su rostro marcado y su ojo perdido: el famoso artista Apeles por esta razón lo pintó de perfil, de modo que sólo su lado bueno era visible en el retrato.
Bibliografía:
Plutarco: Vida de Demetrio, Vida de Eumenes.
Apiano: Historia Romana, Libro I.
Plinio el joven: “Historia Natural” Libro XXXV.
Richard A. Billows, Antígonos the One-Eyed and the Creation of the Hellenistic State”
1997
 
___

Copia de post sacado de Facebook. Texto original del Marta D'Addio
Pin It
Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado